jueves, 8 de febrero de 2018

EL RAYO QUE NOS PARTA DE JESÚS ARTACHO

EL RAYO QUE NOS PARTA





He tenido la enorme suerte de toparme con El rayo que nos parta de Jesús Artacho. Éste es un libro de relatos, la mayoría breves, de lo más variopintos: “un niño se pregunta por qué su padre tiene colgado desde hace tiempo, sin que nadie sepa por qué, un cuadro de Edward Hopper en la papelería donde trabaja. Un hombre descubre de buenas a priomeras que una hoja de hiedra comienza a crecer debajo de su cama y se extiende sin pudor amenazando con invadir toda la casa. Una mujer reflexiona sobre la naturaleza de sus sentimientos en el marco de una gasolinera crepuscular. Un detective recibe el encargo –más bien imposible- de localizar a un afamado escrito oculto. Son algunas de las historias que componen El rayo que nos parta, un libro de geografías interiores con algunos ribetes fantásticos.” 


Parece que uno está contemplando los sueños de un extraño y, aunque ve la irremediable caída, no puede salvarlo ni puede dejar de mirar cómo se estrella ante esa realidad casi transparente que se desterrona en cada relato. Después de leer el cuento, el lector ha de pararse a paladear la historia y, de esta forma, puede comprobar todo el poso que deja Jesús Artacho. 


Muchos de los cuentos podríamos encuadrarlos dentro de lo fantástico, pero hay otros que hablan de cosas tan reales como el planteamiento, que todos nos hemos hecho alguna vez, de dejarlo todo y cambiar nuestro mundo. Creo que eso es lo que me ha llamado la atención, que Artacho juega con la realidad, la cruza, la rompe, la adora y la pisotea sin hacer que el lector se pierda. Nos convence en cada relato de que la realidad de la que habla, aunque es distinta, es la verdadera. Y lo hace sin pertubar al lector.  


Último tren, El rayo que nos parta y Salón con buque están entre mis favoritos. De los dos primeros, creo que me quedo con la sensación de soledad: en ambos relatos se habla de una historia de amor que, por motivos diferentes, no funciona. 

  • En Último tren, un hombre se percata de que no es feliz con su vida, ni con su pareja y se convence de que tendría que dejarlo todo y apostar por lo que verdaderamente le hace feliz; no obstante, a última hora, puede que se arrepienta y siga siendo un cordero conformista. 

  • El rayo que nos parta, el relato que da nombre al libro, me parece majestuoso. Versa sobre la reflexión, por parte de una mujer, sobre el amor incondicional: sin duda, este relato suda tristeza y melancolía. 

  • Salón con buque es de los que más me ha impactado. Me recordó a los cuentos latinoamericanos del siglo XX, como los de Borges o Cortázar. Es una pesadilla, como cuando sueñas algo desagradable y sin sentido, despiertas y, si consigues volver a dormir, el mal sueño sigue ahí… esperándote. 

Muchos de estos relatos han sido premiados en diferentes concursos. A mí, esta obra me parece muy recomendable. Me ha seducido y no he dudado en usar alguno de los cuentos más breves, como Morir es cosa seria, para entablar un debate en mis clases de tertulia literaria. Me quedo, sin duda, con el sabor agridulce que dejan algunos de los cuentos y os digo que: los relatos de Jesús Artacho son como el buen vino, hay que dejarlos reposar para que sus posos no se nos dispersen.

 Infinitas gracias, Jesús. 

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